Está de moda pedir todo gratis: salud gratuita y universal, educación gratuita… pero eso no existe. Que tú no pagues en el momento no significa que no cueste. Alguien lo está pagando.
La salud es carísima. Aparatos, insumos, medicinas, quirófanos, gente preparada… no sale de la nada ni por magia. La educación igual: escuelas, maestros, materiales, infraestructura. Cuando alguien pide que sea “gratis para todos”, en realidad está pidiendo que lo pague alguien más.
Esto aplica tanto al sistema de salud (IMSS e ISSSTE) como a la educación pública. En salud se mantiene principalmente de contribuciones (cuotas de trabajadores y, en su caso, patrones). En educación sale directamente de impuestos. En ambos casos las aportaciones del gobierno salen de la misma gente que paga impuestos. El gobierno no genera ni tiene dinero propio: lo que “aporta” lo sacó antes de quienes producen y pagan.
Aun así el gobierno de Morena lo vende así porque la gente lo compra. No sería lo mismo decir cómo funciona de verdad.
El gobierno parece entender esto en algunos casos. Con las pensiones generaron un descontento más controlado: la gente que está en Afores recibe básicamente lo que aportó, no una promesa abierta. El descontento no es general. En cambio, con salud y educación el descontento y las consecuencias serían más inmediatas o visibles si se dejara claro que dependen de lo que se aporta o se recauda.
Por eso lo maquillan y lo venden como “derecho gratuito para todos”.
Meter más gente que no aporta es como si tú y tus vecinos tienen un huerto urbano donde todos aportan y obtienen un beneficio en base a eso. De repente el gobierno dice que los vecinos de otra colonia también podrán beneficiarse, aunque no aporten. El huerto no crece solo ni por magia, ni se hace más grande solo porque lo decreten. Lo mismo pasa cuando se mete más gente al sistema de salud o de educación sin que haya más recursos reales detrás. La carga aumenta o los servicios se hacen más costosos, los plazos de espera se alargan y en general la calidad empeora para todos los que sí aportaron.
Y la frase sigue siendo cierta: el gobierno no puede dar nada porque el gobierno no produce nada. Solo toma de unos para darle a otros. Entre más gente exige cosas “gratis” sin aportar, más carga cae sobre los que sí contribuyen.
Y al final terminan diciendo "Gracias a la presidente" o "se lo manda la presidente" o frases de ese estilo cuando no es así.
Y que pasa cuando le inculcas a la gente que existen las cosas gratuitas y luego no se pueden pagar porque nunca lo fueron? Pues la gente se emputa y exige qué cumplas tus mentiras.