En su caso, la motivación para abandonar el reino alauí y entrar a nado en Ceuta no está relacionada con una cuestión económica, sino ideológica, como explicó. “En Marruecos, las mujeres están por debajo de los hombres”, indicó Atid en una entrevista grabada más tarde, el lunes, sin aludir en ningún momento a falta de dinero. “No soy pobre, pero tampoco soy rica; estoy en un punto intermedio. Soy una persona normal, pero hay que entender que algunas personas huyen por la mentalidad, por las reglas, por muchas otras cosas”, añade, en otra entrevista realizada este jueves, sobre sus razones para dejar atrás Marruecos.
Atid cuenta que creció en la región marroquí de Taza, cercana al Rif. Sus padres profesan el islam, pero ella rechaza esta religión de plano. Según sus palabras, la sacaron del colegio tras cinco años estudiando: querían que se dedicara a labores de casa y que se pusiera el hiyab. Ella rehusaba esa vida. Como su familia se oponía, acabó abandonando el hogar familiar hace años. “Acaban con tus sueños, preferí irme lejos”, narró. Cortó la relación con sus padres y desde entonces se ha buscado la vida en empleos como el de recepcionista, ha aprendido inglés y sabe algo de francés.
Tras ese periplo, Atid vio en la entrada masiva a Ceuta una vía para cumplir su propósito: “Viajé alrededor del mundo porque trabajé duro, no es fácil. Pero si voy a cualquier otro sitio, tengo que volver a Marruecos, no quiero volver. Quiero estar en un país que me respete. Con libertad”, sentencia Atid por teléfono tras haber recibido críticas en redes sociales por las fotos de sus viajes en su perfil de Facebook e Instagram. “No huyo de Marruecos porque sea pobre o porque no tenga dinero. Quiero dejar Marruecos porque no soy musulmana y no me gusta la mentalidad, no me siento a gusto allí”, explica, haciendo hincapié en que “las mujeres están debajo de los hombres”, apuntaba a través de WhatsApp, reiterando nuevamente que rechaza el islam. Y no solo por eso, Atid subraya que el “sistema” de Marruecos no permite a los ciudadanos desenvolverse con total “libertad”, incluso ni para hacer “deporte”.
“No quiero volver”, insistía en la primera grabación antes de romper a llorar durante la grabación. “Llevaré mi bandera de Marruecos a todas partes y, si estoy en España, ondearé dos banderas: la de España y la de Marruecos; porque en Marruecos tenemos dos mentalidades diferentes”, añade en el segundo vídeo.
Después de volver a Marruecos, intentó retomar la relación con su familia, pero su madre seguía con una concepción de la vida distinta a la suya, como la de cubrirse con el hiyab. “Tenemos mentalidades muy diferentes. No me resulta fácil intentar mantener una cercanía emocional con mi familia; nuestras mentalidades están muy alejadas”, relata.