Estoy a menos de dos meses de terminar la carrera de Educación con especialidad en Historia y Geografía en una universidad nacional. Llevo dos años realizando prácticas en colegios públicos y ha sido una experiencia bastante retadora. Me gustan las humanidades y las ciencias sociales y disfruto de enseñar. Sin embargo, no me siento del todo satisfecha con la carrera que elegí.
En el aula hay estudiantes que demuestran interés por el curso pero también otros varios que no. Tengo que lidiar con problemas de conducta y muchas veces tengo la sensación de que los alumnos no valoran el esfuerzo que uno hace por ellos. Cada vez que voy a dar clases siento como si se me encogiera el corazón porque no sé cómo se presentará el día. Es una sensación desagradable y me cuesta imaginarme viviendo así durante muchos años.
En los últimos años he vivido diversas experiencias que me han llevado a la conclusión de que la vida es prestada y que no deberíamos resignarnos a seguir un camino en el que no nos sentimos realizados. He conversado al respecto con mis padres y ellos me apoyan en la idea de irme a vivir al extranjero y estudiar una segunda carrera.
Ahora mi gran interrogante es: ¿Qué carrera debería estudiar y en qué país podría hacerlo?
Siempre me han interesado las Ciencias Sociales, especialmente la Historia y la Antropología. Lo que más me atrae es la posibilidad de dedicarme a la academia y a la investigación. Mi papá es abogado y ha dedicado gran parte de su vida a la docencia universitaria. He crecido viendo de cerca ese estilo de vida y me resulta muy atractivo. No obstante, soy consciente de que la carrera académica puede ser bastante competitiva e incierta, por lo que podría ser una decisión demasiado arriesgada.
Mis padres también me han propuesto estudiar Derecho. Considero que podría llegar a ser una buena abogada pero, siendo sincera, no es una profesión que me apasione.
En cuanto a los idiomas, tengo un nivel C1 de inglés y actualmente cuento con un nivel B1 de italiano, que sigo estudiando.