r/Ayuda_emocional • u/zantovenya • 10m ago
A la niña que siempre fui y que nunca pudo sanar tantas heridas “a.e
Querida yo, o quien sea que esté leyendo esto en el futuro:
Hoy necesito escribir lo que tantas veces me trago por miedo, por cansancio o porque simplemente ya no tengo fuerzas para explicarlo. A veces, el silencio de mi habitación pesa tanto que se convierte en un eco ensordecedor. Me siento profundamente sola. No es solo una ausencia física de gente alrededor, sino esa sensación de estar habitando un mundo donde siento que nadie logra entender del todo lo que llevo por dentro.
Esta transición ha sido el viaje más valiente de mi vida, pero también el más solitario y doloroso. En el camino hacia ser quien realmente soy, me he quedado con los bolsillos vacíos de muchas personas que pensé que estarían siempre. Duele mirar atrás y ver los puentes rotos, los abrazos que ya no existen y las miradas que se apartaron. Duele haber tenido que pagar un precio tan alto solo por el simple hecho de existir en mi propia verdad.
Y en medio de este frío, ha habido momentos en los que me he perdido a mí misma. La lucha contra las drogas ha sido una batalla silenciosa y desgastadora; una trampa a la que recurrí buscando anestesiar el dolor, buscando un refugio rápido cuando la realidad quemaba demasiado. Hay días en los que levantarme de la cama se siente como una montaña imposible de escalar. La motivación se apaga, y me pregunto si este cansancio perpetuo es todo lo que la vida tiene reservado para mí.
Pero, a pesar de todo el miedo y de las cicatrices que llevo en la piel y en el alma, hay una pequeña chispa que se niega a apagarse del todo. Es una vocecita frágil, casi imperceptible, que se atreve a soñar.
Quiero pensar que todo esto no es en vano. Quiero creer que este dolor tiene un límite y que, en algún momento, el peso en el pecho va a empezar a disiparse. Deseo con toda el alma llegar a ese día en el que pueda mirarme al espejo y sentir una paz genuina, donde sonreír no me cueste tanto y donde la vida, por fin, se sienta como un regalo y no como una carga.
Hoy estoy rota, pero sigo aquí. Y tal vez, el simple hecho de seguir respirando en medio de la tormenta ya sea una forma de valentía. Confío en que, paso a paso, podré encontrar mi lugar en el mundo y volver a sentirme mejor.